16.5.07

Purusha y Prakriti



SAMKHYA

La palabra Samkhya, significa número, cuenta , así este sistema es llamado el sistema de los números o enumeración. El fundador de este darshana es Kapila, figura legendaria: hijo de Brahma, encarnación de Vishnu o Agni, pero el hecho de su atribución nos es desconocido.
El Samkhya es, ante todo un relato del "Cómo"de la creación; a menudo se le llama Anishvara, sin supremo Señor, pero no hay en él negación de Ishvara (Brahman manifestado, Dios personal o el creador), Kapila se preocupaba del orden de los acontecimientos, no de la causa de los mismos. Hay dos raíces primarias de todo lo que vemos a nuestro alrededor Purusha-Espíritu y Prakriti-materia. Purusha es una multitud, como se ve por las diferencias en felicidad y miseria, nacimiento y muerte, etc., pero todos son de la misma naturaleza esencial.

Samkhya y la liberación humana

La oposición entre el ser y el devenir, en la escuela Samkya, explica la presencia del mal; este dualismo afirma, como principio evidente, que el mal sólo existe en la prakriti, en la mutación de las cosas, en el deseo de distinción, este apego o ligamento es causado cuando el alma (purusha individualizado) se confunde con su sentido interno (antahkarana) y sus funciones: la mente (manas), intelecto (buddhi) y al ego (ahamkara). La ignorancia surge cuando el sentido interno se considera a sí mismo como independiente (de todo el resto de la creación). Si el alma individual se fija a esa ignorancia, pierde su forma natural (pura, libre y omnisciente) produciendo el ego.
¿Cómo liberarse del dolor? La ignorancia, la falta de discernimiento, son atributos de la prakriti; por el purusha sólo puede ser un reflejo; la fuerza de la liberación está latente en el ser humano porque basta que el alma, el purusha individualizado, adquiera el conocimiento de esta distinción, raíz de todo sufrimiento. Todos los seres pueden liberarse, ello requiere una lenta y larga preparación; una abundancia de los gunas tamas y rajas en el ser humano impide el reflejo del Purusha en el alma; sólo el guna Sattwa, la tendencia hacia la pureza, debe dominar. Según el Samkya, para liberarse es necesario superar el error, la incapacidad, el conocimiento estéril y los poderes psíquicos (viparyaya, ashakti, tushti y siddhi).
La liberación definitiva es denominada Kaivalya, es la asunción de la soledad del purusha y de la total trascendencia. Se trata de un estado de pura conciencia en el que el purusha se ha alejado completamente de la materia. En este punto se diferencia de las escuelas teístas que ven la liberación como la unión con un Dios personal y del Advaita Vedanta que considera este estado como la disolución del alma en un principio impersonal, el Absoluto.
No pretendemos decir con ello que la cosmología como tal tenga por objeto el espíritu puro; su ámbito más real es la existencia, el mundo «objetivo» en su estructura, permaneciendo siempre en conexión con la doctrina de la Esencia universal del espíritu. Un ejemplo muy claro de esto es la cosmología hindú representada por la escuela; o, mejor dicho, el «punto de vista» doctrinal (darshana) del Sânkhya: el fundamento de todo lo que se contempla, desde este punto de vista, es Prakriti, la materia prima que, aun siendo indefinible, lleva en sí todos los posibles modos de existencia; Prakriti es la raíz de toda multiplicidad, todos los niveles y todos los contrarios se desarrollan a partir de ella. Sin embargo, es totalmente pasiva y los modos que contiene potencialmente se despliegan sólo por intervención de su polo complementario «esencial» y activo, Purusha. Este no interviene personalmente en el devenir cósmico; no participa en ninguna de las transformaciones determinadas por su presencia; a través de todos los estados cósmicos permanece inmóvil en sí mismo, aun siendo acción pura, así como Prakriti por sí sola es siempre pasividad imperturbable e inmutable. En cierto modo, todo «tomar forma» parte del polo activo, Purusha; mientras que el polo pasivo, Prakriti, se limita a reflejar; y desde otro punto de vista, todo cambio y limitación vienen determinados sólo por la materia prima, Prakriti, mientras Purusha, el contenido puro de todas las cosas, permanece intacto.
Purusha puede ser equiparado al espíritu, así como Prakriti puede considerarse como materia prima; sin embargo, la relación entre los dos polos existenciales, tal como los concibe la cosmología hindú, no tiene nada en común con el dualismo cartesiano de «espíritu» y materia»: Purusha no consiste en pensamiento, y Prakriti no tiene extensión ni masa; Purusha es ciertamente cognoscitivo, pero su conocer es esencial, y como tal no sólo comprende a la existencia, sino que, además, la determina en su esencia.
Purusha y Prakriti, por otra parte, sólo se distinguen entre sí en lo que respecta a sus efectos cósmicos; en su origen, en el Ser puro, están unificados, no teniendo la acción pura otro objeto que la pasividad pura, ni ésta otro contenido que la acción pura, determinada sólo por sí misma.
Tomando al cosmos como tal, se puede considerar cada campo o cada modo existencia, bien desde la perspectiva de la esencialidad activa y formativa, Purusha, bien desde la perspectiva de la materia prima, Prakriti. Considerando los impulsos de la esencia de las cosas, su configuración material parece accidental, y, partiendo de ésta, la esencia no puede captarse simultáneamente. Es como si de una casa se dijera que consiste en piedras, cimientos, vigas y tejas y presupusiéramos tácitamente la forma global de la propia casa. Volvemos a encontrar estos dos puntos de vista o «dimensiones» de la realidad cósmica en la distinción peripatética entre «forma» y «materia». La «forma» en este sentido esencial se refiere al polo existencial, activo, Purusha; mientras la materia primordial, la hyle o materia prima, corresponde a Prakriti .
La cosmología del Sânkhya parece ocuparse sólo de lo que nace de Prakriti, como conviene a una visión anclada en la existencia «objetiva», aunque siempre presupone la presencia de Purusha.